Son las 8 de la mañana de un finde largo. Re da irse a la goma.
Quedamos en tomar el 88, íbamos a ir en tren que era más barato, pero salía muy temprano y blah...
Me tomo el subte a Once (sí, el 88 pasa a cuatro cuadras de mi casa pero creo que hay que pagar en monedas......10 pesucos!!!) y me encuentro con él. Sacamos pasaje con un billete que tiene la cara de Belgrano.
El viaje comienza. El micro es relativamente cómodo: un Cametal OHL1420 del año 94.
Luego de cuatro horas de un viaje que paisajísticamente no tiene desperdicio llegamos a la terminal sin saber a dónde ir. Mejor dicho, sí sabíamos, pero no exactamente cuándo y cómo.
20 minutos después bajamos en el lugar indicado, Costanera y no-me-acuerdo. El bondi pega la vuelta ahí así que la hicimos bien. En eso, de puro ojete, llegan otros cuatro en el auto. Nos llevan las mochilas, copado. Bueno, vamos a comprar morfi, dale. Finalmente paramos en un camping bastante cerca. 10 mangos la noche por persona, no está mal.
Armamos la carpa (excelente, por cierto) y ahí sí nos pusimos a hacer lo que mejor nos sale. HACER NADA.
La laguna está buena. Es otro aire. El atardecer pampeano garpa. Todo sea por otros cuatro días fuera de esta feroz ciudad.
0 comentarios:
Publicar un comentario