.: por Daniel Guberman
“No se puede ser tan mezquino en este juego”. Las monótonas y repetidas columnas del predicador del tiki-tiki no iban a perderse la oportunidad de demonizar el planteo de aquel Inter que tuvo como emblema a Samuel Eto’o, un fantástico... lateral izquierdo. El Inter –luego de la injusta expulsión de Motta- no sólo renunció a cruzar mitad de cancha: expuso ante nuestros desacostumbrados ojos -y nuestras adoctrinadas ideas futbolísticas- al Señor goleador (Genoa, Zaragoza, Inter, Racing… hace goles en cualquier equipo del mundo) Diego Milito y al ya citado Eto’o despachando pelotazos hacia la nada desde su propia área.